Xalapa, Ver.- Anoche la Arena Macuiltépetl, el nuevo Nido del Halcón, volvió a atraer miradas de quienes circulaban por la zona. No era una aglomeración. Era otra cosa: de manera constante se veían autos que frenaban, se orillaban un momento y se detenían frente al inmueble. De varios de ellos bajaban personas solo para tomar fotos y videos del recinto iluminado con los colores de la bandera nacional.
La iluminación llamó mucho la atención. El edificio se veía imponente, nítido, casi teatral contra la noche. Quien pasaba por ahí difícilmente seguía de largo sin voltear. Algunos se quedaban unos segundos desde el interior del auto; otros se estacionaban, encuadraban la toma y volvían a seguir su camino.
Entre quienes se detenían se escuchaba la misma duda: si ya estaba abierto al público. Al acercarse un poco más y constatar que no, que las puertas siguen cerradas, la pregunta cambiaba de tono. Ya no era solo si ya se podía entrar. Era por qué permanece así, qué estará faltando, cuál será la causa de que un inmueble que luce listo todavía no entre en operación.
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