AMEXME Xalapa y la Universidad Veracruzana han brindado rehabilitación acuática gratuita a 68 pacientes; la próxima generación iniciará en marzo de 2027.
Por Simón Rodríguez Triano
Xalapa, Ver.- En una alberca, entre ejercicios, acompañamiento y solidaridad, decenas de mujeres han encontrado una nueva oportunidad para recuperar la fuerza física y emocional que el cáncer de mama les arrebató. A través del programa Carril Rosa, impulsado por la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (AMEXME) Capítulo Xalapa y la Universidad Veracruzana, 68 mujeres han recibido rehabilitación gratuita para enfrentar las secuelas de esta enfermedad.
Durante una rueda de prensa celebrada este viernes, representantes de ambas instituciones dieron a conocer los resultados de esta iniciativa que nació en abril de 2025 con el objetivo de apoyar a pacientes que, tras una mastectomía y otros tratamientos oncológicos, requieren recuperar movilidad, fuerza muscular y calidad de vida.
El proyecto está dirigido principalmente a mujeres que desarrollan linfedema, una afección frecuente después de cirugías o tratamientos contra el cáncer que provoca inflamación y acumulación de líquido en distintas partes del cuerpo, generando molestias y limitaciones en sus actividades cotidianas.
Las integrantes de AMEXME destacaron que Carril Rosa es un programa sin fines de lucro y totalmente gratuito, diseñado para beneficiar a mujeres que no cuentan con recursos suficientes para costear terapias especializadas de rehabilitación.
Uno de los pilares del programa es la terapia acuática, una herramienta que permite trabajar el cuerpo de forma segura y efectiva. La maestra Aranza Zúñiga Coluna, integrante de la Dirección de Actividades Deportivas de la Universidad Veracruzana, explicó que los ejercicios son adaptados a las necesidades de cada participante.
“Nuestro deber es apoyarlas para trabajar ciertos ejercicios adaptados en el medio acuático, para que ellas puedan recuperar la movilidad o la fuerza en el brazo que fue afectado por la mastectomía”, señaló.
Más allá de los beneficios físicos, las participantes coinciden en que Carril Rosa también se ha convertido en un espacio de apoyo emocional. Nora, integrante de la primera generación, relató que las terapias le ayudaron a controlar el linfedema que desarrolló años atrás y a mejorar significativamente su bienestar.
“Me ha funcionado muchísimo para desinflamar y sentirme mejor”, expresó, al destacar que la convivencia con otras mujeres que enfrentan experiencias similares fortalece también la salud mental.
Otra beneficiaria de la tercera generación aseguró que los ejercicios han contribuido a recuperar fuerza en la zona del pecho después de la cirugía y calificó la experiencia como “un apapacho” para quienes atraviesan este proceso.
Para las organizadoras, estos testimonios reflejan el impacto del programa, que busca combinar rehabilitación física con acompañamiento humano, creando una comunidad de apoyo entre sobrevivientes de cáncer de mama.
Ante los resultados obtenidos, AMEXME anunció que la cuarta generación de Carril Rosa comenzará en marzo de 2027. Las nuevas participantes podrán acceder a cuatro meses de terapia acuática completamente gratuita, con seguimiento especializado y actividades orientadas a mejorar su calidad de vida.
Las representantes de la asociación hicieron un llamado a las mujeres que enfrentan esta condición para que no vivan el proceso en soledad.
“Van a encontrar una gran comunidad de acompañamiento emocional”, expresaron.
Asimismo, las empresarias reconocieron el respaldo de la Universidad Veracruzana, patrocinadores y personas colaboradoras que han hecho posible mantener el programa desde su creación. También convocaron al sector empresarial y a la sociedad xalapeña a sumarse para ampliar el alcance del proyecto y beneficiar a más mujeres.
En el marco de octubre, mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, destacaron además la importancia de la prevención y la detección temprana, al advertir que la enfermedad puede presentarse incluso en mujeres jóvenes.
Con 68 beneficiarias atendidas desde su fundación, Carril Rosa se consolida como una iniciativa que demuestra que la recuperación del cáncer de mama no solo requiere atención médica, sino también redes de apoyo, rehabilitación especializada y espacios donde las mujeres puedan reconstruir su bienestar acompañadas de quienes han recorrido el mismo camino.
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