lunes, 18 de mayo de 2026

POLÍTICA AGRARIA EN MÉXICO: INSEGURIDAD ALIMENTARIA

Samuel Aguirre Ochoa

Este domingo 17 de mayo, impartí una conferencia a los campesinos del Ejido La Antorcha del municipio de Cotaxtla en la que analizamos la situación que atraviesa el campo mexicano en estos momentos, compartimos ideas que me parecen muy importantes las conozca la opinión pública.
Vimos como la eliminación de los programas y fondos federales para el campo que hizo la Cuarta Transformación con López Obrador dejó a miles de campesinos y productores en una situación de incertidumbre y precariedad. 

La desaparición de Programas emblemáticos como PROCAMPO, PROAGRO, PROGAN, Programa de Innovación Tecnológica, los subsidios a insumos y seguros, de construcción de infraestructura de riego, de extensionismo y capacitación, etc. llevaron a que en el 2026 se confirme una tendencia estructural preocupante: que la autosuficiencia alimentaria cada vez está más lejana, debido a que los productores de campo apenas producen el 44.1% de los alimentos que consumimos los mexicanos, lo que nos convierte en un país dependiente de otros en lo que necesitamos para comer.

El criterio de seguridad alimentaria establecido por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda a los países producir al menos el 75% del consumo interno de los alimentos estratégicos.

De lo anterior se desprende que México sufre inseguridad alimentaria, porque varios de los productos consumidos provienen del extranjero: México es el principal importador del mundo de granos, oleaginosas y de maíz amarillo.

A partir de que inició el gobierno de la Cuarta Transformación, la importación de maíz creció de manera alarmante, al grado de que este año estemos llegando a los 23 millones de toneladas.

Vimos también, como con el objetivo de remediar el problema de la inseguridad alimentaria, López Obrador creó el organismo Seguridad Alimentaria Mexicana, la SEGALMEX, según él para alcanzar la autosuficiencia alimentaria en productos básicos como maíz, frijol y leche. Pero el resultado obtenido por el gobierno de la Cuarta transformación fue un rotundo fracaso pues en los años 2019 y 2020 se dio un gigantesco fraude en SEGALMEX, un desfalco de más de 15 mil millones de pesos, dinero que se perdió por la corrupción de los funcionarios. Un verdadero fracaso. 

La SEGALMEX desapareció en 2025 y en su lugar fue creada un nuevo organismo gubernamental denominado Alimentación para el Bienestar.

El presupuesto federal para la Secretaría de Agricultura en 2026 asciende a 75,175.5 millones de pesos, presupuesto que representa un incremento de apenas 0.9%, muy por debajo de la inflación en México que está en 4.5%, concentrando los recursos en apoyos sociales en lugar de infraestructura agroalimentaria o en mecanismos para incrementar la productividad y la producción en el campo mexicano.

Los programas de la 4T para el campo los podemos resumir de la siguiente manera: 1. Producción para el bienestar, que consiste en dar al productor una cantidad que oscila entre los 7,300 y 22,000 pesos al año, dependiendo de la superficie sembrada, de varios productos agrícolas; 2. Sembrando Vida, que consiste en otorgar al productor 6,450 pesos mensuales si tiene cultivadas 2.5 hectáreas con árboles forestales y maíz blanco; 3. Precios de garantía precios con los que el gobierno federal establece un precio fijo para comprarle al campesino productos como maíz, frijol y leche; 4. Fertilizantes para el bienestar, el gobierno apoya con 300 kg de fertilizante por hectárea, con un máximo de 600 kilogramos por productor; 5. Programas de financiamiento y seguros, FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura), ProSostenible y el uso de bioinsumos, Agroasemex y Crédito ganadero a la palabra.

Ninguno de estos programas tiene como objetivo incrementar la productividad y la producción en el campo, con lo que se está condenando al campo mexicano a que no se desarrolle, a que no crezca la economía y sigamos en la inseguridad alimentaria, que tanto debilita a todos los mexicanos. Tampoco hay financiamiento al campo pues la Financiera Rural desapareció en el 2020 y no se resuelven los problemas de comercialización porque el productor mexicano no compite con los productores de los países desarrollados.

Analizamos también, la política de desarrollo social, y observamos que no se están construyendo obras y servicios en los pueblos ni en los ejidos debido a que ahora el dinero del erario se ha destinado a los programas de transferencias monetarias directas de los programas del Bienestar y a las obras faraónicas de la 4T, como el Tren Maya la refinería de Dos Bocas y al AIFA.

Discutimos lo que sucede en el terreno de la política, en donde el poder se concentra cada vez más en la Presidencia, pues el partido en poder también controla el Legislativo y el Judicial, tal como sucedió en el periodo de auge del PRI y que ya vimos a donde llevó al país.

Y, al no crecer la economía no se genera mayor riqueza y si el gasto del gobierno crece, se tiene que recurrir a la deuda pública y el servicio de la deuda cada día es mayor. Con esto llegará el momento que el presupuesto de la Federación no alcanzará y tendrán que hacerse mayores recortes no solo en el terreno de la salud, la educación y el campo, si no que también se tengan que hacer recortes a los programas sociales de la 4T; y aquí es donde la puerca torcerá el rabo, porque la gente se va a inconformar y se rebelará en contra de Morena.

Llegamos a la conclusión de que la producción en el campo no va a mejorar si los campesinos no se unen con sus hermanos de clase, los obreros, con los estudiantes e intelectuales honrados para hacer un cambio de clase en el poder y construir un nuevo modelo económico en el que la riqueza se distribuya en forma más equitativa.

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