Por Ezequiel Ortiz Moreno.
El pasado 10 de marzo, la gobernadora Rocío Nahle anunció la posibilidad de que se pusiera a disposición de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) el complejo deportivo “Nido del Halcón”, para reducir la deuda que el estado mantiene con ese organismo desde el sexenio de Javier Duarte.
La noticia fue recibida con aplausos en los círculos deportivos de la capital, y con razón. No se trata de un simple cambio de administrador: será una oportunidad histórica para que Xalapa deje de ser solo la capital administrativa de Veracruz y se consolide como su capital deportiva.
Las ventajas son evidentes en todos los niveles.
En lo deportivo, el centro permitirá a nuestros atletas entrenar con estándares internacionales sin tener que emigrar a la Ciudad de México o Monterrey. Halcones UV, selecciones estatales de atletismo, taekwondo, natación y tantos otros talentos locales contarán con infraestructura, metodología y apoyo científico de primer nivel. Eso no solo eleva el rendimiento individual: multiplica las medallas para Veracruz y para México.
En lo social, un centro de alto rendimiento es una fábrica de sueños y de disciplina. Miles de niños y jóvenes de Xalapa y de la región tendrán un espacio real donde canalizar energías, lejos de la calle y de riesgos. La práctica deportiva sistemática reduce la deserción escolar, mejora la salud mental y fortalece el tejido comunitario. Xalapa ya cuenta con tradición universitaria y deportiva, este centro sería el catalizador que convierta el talento en realidad.
En lo económico, la llegada de la CONADE implica inversión directa en infraestructura, generación de empleos calificados (entrenadores, fisioterapeutas, nutriólogos, personal administrativo) y un aumento notable en el turismo deportivo. Eventos nacionales e internacionales atraerán delegaciones, familias y aficionados que llenarán hoteles, restaurantes y comercios locales. Xalapa dejará de ser solo un punto de paso entre la costa y la capital del país para convertirse en destino deportivo del sureste mexicano.
En lo urbano e institucional, el Nido del Halcón recibirá mantenimiento y modernización que beneficiará no solo a los deportistas de élite, sino también a la comunidad que lo usa diariamente. Además, posiciona a la Universidad Veracruzana y al municipio en una red nacional de excelencia, atrayendo convenios, becas y recursos que difícilmente llegarían de otra forma.
En resumen, no hay un solo nivel en el que Xalapa no salga ganando: deportivo, social, económico, educativo y de imagen. Este proyecto no es un favor que se le hace a la CONADE; es un regalo que la gobernadora le hace a la capital del estado.
Solo resta esperar que los trámites burocráticos no empantanen lo que ya está en marcha. Porque cuando el Nido del Halcón empiece a funcionar como centro de alto rendimiento, los beneficios concretos para Xalapa serán inmediatos y palpables. Ojalá la pluma y el sello no tarden más de lo necesario. La ciudad ya está lista para volar más alto.
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