martes, 26 de mayo de 2026

**Crónicas enmascaradas, la Colección del Dr. Radioactivo: **


La lucha como espejo de la sociedad.

Por Ignacio Osorno. 

Continuando con la apasionante charla sostenida con el Dr. Ricardo Muñoz Riaño, cuya extensa colección de máscaras de lucha libre representa no solo un tesoro histórico, sino un archivo vivo de la cultura popular mexicana, la conversación se profundizó en el presente y futuro de este deporte-espectáculo, así como en su contraparte más deportiva: la lucha olímpica.
El Dr. Muñoz, un firme impulsor del deporte en Xalapa, resalta la importancia de que niños y jóvenes se inclinen por la lucha olímpica en lugar de iniciar directamente en la lucha libre. Junto al Profesor Paulino —referente ya mencionado en la primera parte de esta crónica—, ha trabajado activamente en la formación de nuevas generaciones en esta disciplina. “La lucha olímpica desarrolla valores, disciplina y una base técnica sólida que después puede servir de fundamento para quien decida transitar al ring profesional”, comenta. En Xalapa, ambos han impulsado entrenamientos y programas orientados a formar atletas integrales, lejos de los reflectores, pero cerca de la esencia competitiva.
Al hablar de la lucha libre de los años setenta y ochenta en Xalapa, el Dr. Muñoz se emociona y su voz adquiere un tono nostálgico: “Los rudos de aquella época eran verdaderos rudos, eran sanguinarios, verdaderamente hacían sufrir a los técnicos. A finales de los sesentas e inicios de los setentas, el público también era diferente. Así como ha evolucionado la lucha libre, también ha evolucionado el público. Cada vez es más difícil satisfacer a un público que no le da valor a alguien que se sube a intentarlo, a alguien que seriamente entrena.”
En aquellos años, el público era claramente mayoritario técnico: “Noventa por ciento técnico y diez por ciento rudo. Los rudos eran odiados realmente”. Sin embargo, el Dr. Ricardo observa un cambio profundo en la interpretación social: “Yo creo que la evolución del público, a nivel de la interpretación de la sociedad actual, permite que ahora la gente le vaya a los malos y los apoye.”
Esta transformación refleja, según él, cambios más profundos en la sociedad mexicana, donde la figura del “malo” ya no es tan unidimensionalmente rechazada.
Para el Dr. Muñoz, la lucha libre cumple un papel casi terapéutico en la sociedad: “Recuerda que Doña Lucha Libre es la psicóloga de las masas… La señora que va y le grita al luchador, probablemente no le puede gritar al esposo y de esa manera se desahoga.”
Aun con esta catarsis, se mantiene un respeto mutuo entre el público y los luchadores. El doctor lamenta la pérdida de ingenio en las porras actuales y recuerda con cariño las intervenciones de su amigo Crazy Man: “Tan bonitas eran las frases de mi amigo Crazy Man: ‘señora que hace aquí váyase a lavar los platos’, cosas chuscas, ingeniosas y no simplemente groserías. Para mí no es válido gritar groserías o palabras soeces del luchador al público.”
En su proyecto Lucha Libre Radioactiva, el Dr. Ricardo busca transmitir los valores naturales que surgen de la práctica deportiva. El respeto al rival es fundamental: “Si lo intentamos, lo promovemos, la raíz de esto es un combate y en cualquier combate debe de existir el respeto a tu rival y vas a intentar ser mejor que tu rival, de eso se trata. Obviamente van a haber golpes, van a haber llaves, va a haber un forcejeo dentro de una realidad.”
Relata una reciente conversación con Radioactivo, quien le comentaba su exigente agenda: “Luché ayer y tengo lucha el viernes, y lucho el domingo (trabajo como él lo llama). Entonces no puedo permitir que alguien se quiera pasar de listo”, porque para muchos es un oficio del que viven.
Esto le recuerda las palabras del legendario Blue Demon: “Si me pegas y me marcas, jovita (su esposa) se va a enojar y pues yo voy a regresar a pegarte”. Son equilibrios, explica el doctor, entre el espectáculo y la realidad de quienes se suben al cuadrilátero.
Al preguntarle por el papel actual de la lucha libre en México, el Dr. Ricardo corrige y amplía la idea de un nuevo auge: “Yo no sé si la han llamado la cuarta ola, pero yo sí creo que hay actualmente un boom… yo lo llamaría la quinta Ola.”
Explica que este resurgimiento se ve en varios indicadores: el regreso de figuras como Místico, que ha vuelto a llenar arenas; el atractivo turístico que representa para visitantes de la Ciudad de México acudir a la Arena México; el surgimiento de líneas de ropa inspiradas en la lucha libre que se venden muy bien; y el énfasis de los luchadores actuales en su merchandising.
“Los luchadores actuales también pelean por su Merchandising y antes de cada lucha interactúan con el público y venden mercancía y eso también los ayuda a generar un dinero extra.”
Esta interacción directa ha democratizado la escena, permitiendo que no solo se hable de las grandes empresas promotoras, sino también de las empresas medianas e independientes. Entre ellas, el Dr. Muñoz sitúa a Lucha Libre Radioactiva: “Es así que esa interacción también nos lleva a que la gente hable no nada más de las grandes empresas promotoras, sino que también se hable de las empresas medianas, entre las que yo considero que lucha libre radioactiva se encuentra y con las que interactuamos; actualmente estamos trabajando con ‘El Patrón Espectáculos’, que transmite en vivo, trabajamos también con la empresa ‘Más Lucha’, hemos trabajado también con ‘Welcome to mi Barrio’, y hemos trabajado con muchas empresas que lo que buscan es mover a sus muchachos y eso también ha sido de gran beneficio para la lucha libre local.”
Así concluye el Dr. Ricardo Muñoz Riaño este capítulo de su visión sobre la lucha libre: un fenómeno que sigue evolucionando, reflejando y enriqueciendo la sociedad mexicana, mientras su valiosa colección de máscaras sigue atesorando el alma de cada era.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Así en Veracruz

Mi interés convertir este Blogger en un vehículo de comunicación. me interesan los temas sociales, políticos y culturales. Te invitamos a usar este espacio para la denuncia ciudadana.