jueves, 3 de septiembre de 2026

**En San Andrés Tuxtla, Cada gota que se recupera es un pueblo que avanza. **

*Pensamiento abierto.*

Por Ricardo Garay.

**En San Andrés Tuxtla, Cada gota que se recupera es un pueblo que avanza. **
En San Andrés Tuxtla el agua no es un tema de discurso: es la medida cotidiana de si un gobierno está o no en el territorio. Por eso resulta alentador ver que, a ocho meses de iniciada la administración municipal que encabeza el presidente Rafa Fararoni, la Comisión Municipal de Agua Potable y Saneamiento —dirigida por el ingeniero Jesús Vera Pérez y sostenida por un equipo que trabaja de sol a sol— empieza a mostrar resultados que se sienten en las colonias, en las comunidades y en la red misma.
No se partió de cero. Se partió de un rezago. La nueva administración recibió una red hidráulica que exigía mantenimiento constante, un organismo con presiones financieras heredadas y un atraso visible en la atención de fugas. El diagnóstico no se quedó en el papel. Desde la entrega-recepción de enero, con Vera Pérez al frente y con la continuidad operativa de personal que conoce la red, la consigna ha sido clara: atender, reparar, informar y no dejar reportes sin respuesta.
Ese trabajo diario ya tiene cifra. De enero a julio de 2026 se registraron 474 fugas reportadas; en el mismo periodo de 2025 fueron 687. Son 213 fugas menos: una reducción del 31 por ciento. Detrás de cada número hay una cuadrilla que llegó, un tubo que dejó de perder agua y una familia que dejó de ver el líquido correr por la calle. En CMAPS todas las fugas reportadas se atienden. Ese compromiso, dicho sin rodeos, es la diferencia entre administrar el problema y resolverlo.
Pero el organismo no se ha limitado a apagar incendios. En mayo, el alcalde Fararoni y el director Vera supervisaron la rehabilitación de los tanques gemelos, el tanque dos y el megatanque. Con buzos certificados en espacios confinados se retiraron residuos y un sedimento de diez a quince centímetros: el rastro de ocho, diez, doce años sin una limpieza a fondo. Lo notable es que se hizo sin cortar el servicio a la población. El resultado es concreto: más de tres millones de litros de capacidad recuperados para mejorar la captación, ordenar los tandeos y reducir cortes en la cabecera y en distintas colonias. Atender lo que estuvo años en el olvido no es un eslogan; es infraestructura que vuelve a servir.
Esa misma lógica se ha visto en el campo, donde el agua nace y de donde parte hacia más de treinta comunidades. En enero, tras un deslave por lluvias que colapsó líneas de conducción en el manantial Las Víboras, Vera Pérez y su equipo supervisaron personalmente la rehabilitación en un terreno de acceso difícil. No hubo espera en el escritorio: hubo presencia en el sitio hasta restablecer el abasto. En marzo se intervino la línea general de 16 pulgadas del nacimiento de Avescoma, con avisos oportunos a la ciudadanía. En junio se regularizó el servicio en Texalpan de Abajo, luego de reparar una ruptura en la conducción que viene de Xoteapan y de sustituir una válvula de control hidráulico deteriorada. Son trabajos que no siempre salen en portada, pero que sostienen la vida de Texalpan, Xoteapan, Ohuilapan, Cerro Amarillo y tantas localidades que dependen de las concesiones de Abescoma, San Simón, Tular 1, Tular 2 y Las Víboras.
Hay, además, una dimensión que no se mide solo en litros: la cultura del agua. La Feria del Agua 2026, en el marco del Día Mundial del Agua, reunió a estudiantes del CETIS 110, a CMAPS, a Medio Ambiente y a instituciones como la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas. Formar conciencia en las aulas y en las colonias es tan necesario como cambiar una válvula. Sin usuarios responsables, ninguna red resiste; sin un organismo que dé el ejemplo, ningún llamado a cuidar el agua resulta creíble.
Todo esto ocurre dentro de una administración que puso el agua en el centro desde el primer día. Fararoni no improvisó el nombramiento: eligió un perfil técnico, un ingeniero formado en la disciplina de Laguna Verde, con la instrucción de profesionalizar el organismo, mejorar el servicio y devolverle viabilidad. El Órgano de Gobierno de la CMAPS se instaló con el alcalde como presidente del cuerpo colegiado, con representación de cabildo, de usuarios y del órgano interno de control. Esa arquitectura institucional importa: el agua dejó de ser un apéndice administrativo para convertirse en política pública.
Queda camino. La red sigue demandando mantenimiento. El estiaje volverá. Las finanzas del organismo no se sanean en un semestre. Nadie serio promete milagros hídricos en un municipio de más de 160 mil habitantes y 227 localidades. Lo que sí se puede afirmar, con los hechos a la vista, es que hay rumbo: menos fugas, más capacidad de almacenamiento, atención en manantiales y comunidades, transparencia cuando hay que interrumpir el servicio y un equipo que no se esconde detrás del problema.
Cada fuga reparada es menos desperdicio. Cada tanque limpio es más agua disponible. Cada línea rehabilitada en Las Víboras o en Texalpan es una comunidad que recupera certeza. En San Andrés Tuxtla, la CMAPS que dirige el ingeniero Jesús Vera Pérez, respaldada por todo su personal y por la voluntad política de Rafa Fararoni, está demostrando que se puede gobernar el agua con trabajo diario, criterio técnico y respeto a la gente.
Cada acción cuenta. Cada gota importa.

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