*Portada Deportiva.*
Por Ezequiel Ortiz Ortiz Moreno.
Veracruz ya juega en Liga Mayor: el peso de Mexicah y lo que significa para el estado.
Veracruz no está pidiendo un lugar en la Liga Mayor del fútbol americano. Ya lo ocupa. El programa Mexicah de la Universidad del Conde lo convirtió en un hecho institucional: un proyecto formado durante más de una década en Xalapa, 100 por ciento gratuito en sus etapas formativas, que dio el salto al máximo circuito colegial de la ONEFA para medirse con las potencias nacionales. Ese camino se concreta de nuevo ahora: Mexicah inicia en octubre su temporada en Liga Mayor.
Ese paso no es un adorno deportivo. Es la continuidad de una historia que empezó en Xalapa a finales del siglo XIX, cuando se disputó el primer partido documentado de fútbol americano en México, y que hoy se traduce en un sistema capaz de formar, retener y proyectar talento desde Veracruz.
Mexicah no nació en Liga Mayor: llegó a ella
El valor de Mexicah está precisamente en que no surgió como una franquicia improvisada para “aparecer” en un calendario. Durante más de doce años construyó base: infantiles, juveniles e intermedia; disciplina académica; acompañamiento familiar; y un modelo que quitó la barrera económica a cientos de niños y jóvenes. Esa arquitectura previa es lo que le da sentido a su presencia en Liga Mayor.
Cuando la Universidad del Conde anunció su ingreso a la categoría mayor, lo planteó con claridad: el programa ya había formado generaciones en Xalapa; el siguiente paso era competir con las grandes instituciones educativas del país y abrir una vía real de beca, residencia y profesionalización para estudiantes-atletas. En 2026 ese ciclo se reafirma: el equipo se prepara y arranca en octubre para sostenerse en ese nivel y enfrentar a las potencias del circuito nacional. Liga Mayor, para Mexicah, no fue un experimento de una temporada: es el techo natural de un sistema de formación.
Qué significa, en concreto, que Veracruz esté ahí
1. El talento ya no tiene que irse para competir al máximo nivel universitario.
Sin un programa de Liga Mayor en casa, el jugador veracruzano de alto rendimiento termina migrando. Con Mexicah en ese circuito, el estado conserva a sus propios atletas, eleva el nivel de las categorías inferiores y crea un camino visible: de la formación gratuita al emparrillado nacional.
1. El deporte se vuelve instrumento educativo, no solo espectáculo.
El modelo de Mexicah no separa el casco de la escuela. Exige promedio, hábitos y estructura. Liga Mayor refuerza esa lógica: el jugador no solo busca yardas; busca título profesional, residencia estudiantil y una disciplina que trasciende el sábado. En un estado con enorme población joven, eso tiene un efecto social más profundo que cualquier marcador.
1. Se cierra el círculo entre base y élite.
Un programa de Liga Mayor no vive solo. Alimenta y es alimentado por infantiles y juveniles. Los títulos y la competitividad de las categorías menores cobran otro sentido cuando existe un destino inmediato de alto nivel. Mexicah cumple esa función de
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