*Ventana política.*
Por Javier Moreno.
Hay alcaldes que administran el presente y hay alcaldes que construyen el futuro desde las aulas. Rafa Fararoni ha demostrado pertenecer al segundo grupo. En San Andrés Tuxtla, su apuesta por la educación no se queda en el discurso: se traduce en gestiones concretas, en coordinación institucional y en decisiones que eliminan obstáculos reales al aprendizaje.
Desde el inicio de su administración, Fararoni ha impulsado el programa “No hay escuela pequeña”, con el compromiso de realizar al menos una acción municipal en cada uno de los más de 300 planteles del municipio. Esa política se ha materializado en entregas de mobiliario y materiales a decenas de escuelas, apoyo logístico para que planteles recojan insumos en Xalapa, dotación de pintura, impermeabilizante y pizarrones a secundarias técnicas, transporte para eventos escolares y deportivos, y una colaboración estrecha con el IVEA y CONAFE para combatir el rezago educativo y el analfabetismo, uno de los focos rojos históricos del municipio. Incluso ha priorizado obras de pavimentación que mejoran los accesos a instituciones educativas, entendiendo que llegar con seguridad y dignidad a la escuela también forma parte del proceso de aprendizaje.
Dos hechos recientes consolidan esta línea de trabajo. El primero, la entrega de alrededor de 5 mil muebles escolares a 204 planteles. Fararoni lo resumió con claridad: “Cada aula bien equipada es una oportunidad más para aprender… La educación siempre será una de las mejores herramientas para transformar el presente y construir el futuro de San Andrés Tuxtla.”
El segundo, de mayor alcance institucional, es la aprobación del dictamen que otorga certeza jurídica al predio de la Escuela Secundaria y Bachillerato “Isaac Ochoterena”. El alcalde lo celebró señalando que desde el inicio de su administración asumió el compromiso de gestionar mejores condiciones para las escuelas y que seguirá “tocando puertas, gestionando y construyendo acuerdos que se traduzcan en beneficios reales”.
Estos no son gestos aislados. Son intervenciones directas sobre las condiciones que determinan el rendimiento académico. Un alumno que estudia en un pupitre inestable o deteriorado gasta energía en adaptarse al mueble en lugar de concentrarse en la clase. La incomodidad genera fatiga, distracción y, con el tiempo, desmotivación. Un aula bien equipada favorece la postura, reduce el cansancio físico y permite que la atención se centre donde debe: en el aprendizaje. El mobiliario no garantiza por sí solo mejores calificaciones, pero elimina barreras reales que sí las afectan.
La certeza jurídica opera en un nivel aún más profundo. Una escuela sin seguridad plena sobre su terreno vive en provisionalidad. Esa incertidumbre limita la inversión, desalienta proyectos de mejora y genera inquietud entre docentes y familias. Al blindar el predio de la “Isaac Ochoterena”, Fararoni abre la posibilidad real de planear a mediano y largo plazo: ampliar instalaciones, consolidar programas y proyectar el futuro de una institución que ha formado a generaciones de sanandrescanos. La estabilidad institucional es un factor protector del aprendizaje.
El trabajo con el IVEA refuerza esta lógica. Combatir el analfabetismo y el rezago no solo dignifica a quienes no tuvieron oportunidad en su momento; también genera un entorno familiar y comunitario más favorable para que las nuevas generaciones permanezcan y avancen en la escuela. Una sociedad que reduce su rezago educativo tiende a valorar más la formación de sus hijos y a demandar mejores condiciones para ellos.
Lo que está haciendo el alcalde —gestionar, coordinar, persistir y entregar resultados— contiene elementos que seguramente serán observados y, en muchos casos, replicados por otros ayuntamientos. Porque cuando un gobierno municipal convierte la educación en prioridad real y no solo en slogan, el mensaje trasciende las fronteras locales.
San Andrés Tuxtla está demostrando que sí es posible gobernar con visión de futuro. Y esa visión, en las palabras y en los hechos de Rafa Fararoni, tiene un nombre concreto: educación con condiciones, con certeza y con resultados.
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