Xalapa, capital de Veracruz, presume de ser la ciudad de las flores, de la cultura y del progreso. Pero basta cruzar a la colonia Reserva del Tronconal, específicamente a la calle 9, para descubrir otra realidad: una tierra de nadie donde el Estado brilla por su ausencia. Las calles se han convertido en verdaderos ríos de aguas negras y residuales. Sin drenaje sanitario funcional, las aguas servidas se estancan, generan focos de infección y convierten el hogar de cientos de familias en un foco de riesgo sanitario permanente.
Los vecinos no piden lujos. Piden lo básico: que las autoridades de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS) y la Presidencia Municipal de Xalapa hagan su trabajo. Llevan tiempo enviando reportes, quejas y súplicas. La respuesta ha sido el silencio burocrático o, en el mejor de los casos, visitas y recorridos que terminan en promesas que se evaporan con la primera lluvia fuerte.
No es un caso aislado. La Reserva del Tronconal ha sufrido inundaciones recurrentes en los últimos años —documentadas en 2025 y nuevamente en mayo de 2026 en la calle Central— precisamente por el colapso o inoperancia del sistema de drenaje pluvial y sanitario. Hace pocas semanas, el propio director de la CMAS, Eric Omar Juárez Valladares, encabezó un recorrido en la zona para “analizar condiciones y impulsar un proyecto de canalización de descargas sanitarias y pluviales”. Hermosas palabras en redes sociales. La realidad en el suelo sigue siendo la misma: agua sucia estancada, olores insoportables y familias viviendo con el miedo constante a que sus casas se inunden o colapsen.
¿Dónde está el Estado?
La policía brilla por su ausencia en estas periferias, como en tantas otras colonias de Xalapa que se han convertido en zonas de abandono institucional. Los servidores públicos de Obras Públicas y CMAS parecen haber desarrollado una coraza de insensibilidad ante el sufrimiento de la gente. Mientras se anuncian obras en zonas más visibles o de mayor peso político, en la Reserva del Tronconal —y en otras colonias similares— cientos de familias, muchas de ellas con niños y adultos mayores, viven en condiciones que cualquier país civilizado consideraría inaceptables.
El derecho al saneamiento básico no es un favor ni una dádiva. Es una obligación constitucional del Estado. Cuando las aguas residuales corren por las calles y se infiltran en los hogares, no solo se vulnera la dignidad: se pone en riesgo la salud pública. Focos de infección, proliferación de vectores, enfermedades gastrointestinales y respiratorias son el precio que pagan los que menos tienen por la ineficiencia o la indiferencia institucional.
La nueva administración municipal encabezada por la presidenta Daniela Griego Ceballos tiene una oportunidad —y una responsabilidad— de demostrar que “Por el Bien de Xalapa” no es solo un eslogan. No basta con recorridos fotogénicos ni comunicados en redes. Se requiere acción inmediata: inspección técnica urgente de la red de drenaje en la calle 9 y zonas aledañas de la Reserva del Tronconal, reparación o rehabilitación prioritaria, y un programa real de atención a las colonias históricamente marginadas en materia de saneamiento.
Los vecinos ya hicieron su parte: organizarse, documentar, solicitar por escrito y de manera pacífica. Ahora les toca a las autoridades. Porque mientras CMAS y el Ayuntamiento sigan respondiendo con lentitud o con indiferencia, la capital de Veracruz seguirá teniendo dos caras: la de las zonas privilegiadas y la de estos “olvidados” que viven literalmente en el fango.
No más promesas. No más diagnósticos que se quedan en el papel. La dignidad de estas familias no puede seguir esperando la próxima temporada de lluvias para que alguien se acuerde de ellas.
Es hora de que el Estado entre de verdad a la Reserva del Tronconal —y a todas las colonias que padecen el mismo abandono— antes de que una tragedia anunciada se cobre vidas que pudieron haberse protegido con algo tan elemental como un drenaje que funcione.
Los vecinos seguirán alzando la voz. La pregunta es: ¿esta vez alguien los escuchará de verdad?
No hay comentarios:
Publicar un comentario