Crónicas Enmascaradas, la Colección del Dr. Radioactivo.
Quinta entrega: La Beca Radioactiva y el laboratorio humano de la lucha libre.
Por Ignacio Osorno.
Siguiendo el hilo de esta serie que explora el universo de Lucha Libre Radioactiva, ese proyecto visionario creado y liderado por el Dr. Ricardo Muñoz Riaño —radioterapeuta, y en el ring, el icónico Dr. Radioactivo o Vengador Radioactivo—, llegamos a una de las aristas más inspiradoras de su labor: la Beca Radioactiva. Un semillero de talentos que no solo reclutas jóvenes, sino que los forma con disciplina, pasión y una visión de largo plazo.
En la plática, el Dr. Muñoz nos compartió cómo esta iniciativa ha evolucionado con el tiempo. En sus inicios, la beca consistía en otorgar al becario un uniforme completo y participación activa en todos los eventos de Lucha Libre Radioactiva. “Era una forma de abrirles las puertas del ring de verdad”, explicó, mientras hojeaba viejos programas y documentos que dan testimonio de una era dorada de la lucha xalapeña entre 2003 y 2008, cuando la Arena Xalapa vibraba con rivalidades locales que marcaban la escena veracruzana.
Entre risas y nostalgia, el Dr. nos mostró una tesis de licenciatura de su amigo Agustín García Marini, egresado de la Universidad de Xalapa, dedicada al luchador Eslabón. El trabajo académico cubre el periodo 2005-2010, una época de transición en la que la lucha libre local luchaba por consolidarse. “El Eslabón todavía lucha, pero ya mucho menos”, comentó con cariño, reconociendo la longevidad de quienes dedican su vida al cuadrilátero. Hojeando más páginas, señaló a Crazy: “Sigue activo, son necios al seguir luchando, pero es lo que les gusta hacer”. Esa “necedad” es, precisamente, el combustible de este deporte-espectáculo.
El Dr. se emocionó al encontrar referencias a Don Jorge y leyó en voz alta el cartel de una noche legendaria: Diamante Rojo Jr. vs. Bucanero; Lobo Plateado vs. Flyer Boy, ahora Radioactivo; Fantasma del Espacio, La Momia, Rey Infierno vs. Vengador Radioactivo, Cosmos y Planetario. Nombres que evocan una generación de enmascarados que llenaron arenas y forjaron leyendas. Reflexionó sobre esa longevidad: muchos siguen en activo décadas después, demostrando que la lucha no es solo un deporte, sino una vocación que trasciende edades.
Esta conversación derivó en una anécdota reveladora sobre el rigor del entrenamiento. Recordó como uno de tantos días de arduo entrenamiento, de esos en los que muchos que no tienen madera se rajan, el luchador “Soberbia” en sus inicios, recibió 15 campanas hasta dominar el movimiento, entre lágrimas. “Ese coraje te sirva para hacer bien las cosas”, le dijo entonces. Hoy, Soberbia es considerado uno de los mejores luchadores del estado de Veracruz, prueba viva del compromiso que exige el ring.
El Dr. Muñoz aprovechó para dibujar un paralelismo con el fútbol. Mencionó a Gilberto Mora, la joven promesa de los Xolos de Tijuana (nacido en 2008 en Chiapas), quien a sus 17 años ya debuta, marca goles históricos y es convocado a la Selección Nacional. “En México salen como 10 jugadores de ese nivel, en Argentina 10, en Brasil 15… Aquí somos 130 millones. ¿En Xalapa, quién sobresale y cómo?” Muchos jóvenes sueñan con ser luchadores y aceptan pelear sin pago, solo por “proyección”. Pero la realidad exige sacrificio: uniformes (alrededor de $1,600), botas ($1,800), máscaras ($2,000). Alguien tiene que invertir en ese talento.
Cerrando la entrevista con mirada reflexiva y un profundo suspiro, el Dr. Radioactivo definió la lucha libre como “un laboratorio humano” visto desde múltiples ángulos: una creación muy mexicana, la gran psicóloga de las masas, un deporte-espectáculo y, sobre todo, una plataforma de crecimiento personal. “Debería ser también un negocio sustentable”, añadió, cuestionando por qué no se valora más lo que cuesta formar a un luchador.
Para él, es arte y contracultura que emerge de las masas, sin que la popularidad la vuelva “corriente”. “Los luchadores no son payasos ni atracciones de fiesta. Hay que cuestionarnos si realmente hay talento”. Incluso sugirió que la geografía influye: Xalapa, cerca del puerto de Veracruz (con menos afición fuerte), obliga a migrar a Puebla y luego a la Ciudad de México, cuna de la “Mata” de talentos en el Estado de México.
La Beca Radioactiva, que por cierto ganó el gran “Cósmico”, y el proyecto entero del Dr. Muñoz no solo forman luchadores; construyen sueños con disciplina, inversión y visión. En un mundo donde la lucha libre sigue siendo espejo y escape de la realidad mexicana, figuras como él mantienen viva la llama radioactiva, proyectando el talento xalapeño hacia arenas nacionales e internacionales. La colección del Dr. Radioactivo sigue creciendo, y con ella, las crónicas enmascaradas de Veracruz.
¿Listo para la siguiente entrega? El ring nunca duerme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario