Por Alux Draco
En distintas colonias de la ciudad, e incluso en pleno centro histórico, la presencia de vehículos abandonados se ha convertido en una postal cotidiana que da una pésima imagen a la capital veracruzana. Desde camiones de carga y autobuses hasta autos particulares, las unidades en estado de chatarra permanecen estacionadas en la vía pública sin que sus propietarios asuman responsabilidad alguna.
Un ejemplo claro se observa en la calle Clavijero, donde un viejo Tsuru lleva meses deteriorándose frente a la mirada de transeúntes y comerciantes. Esta situación no solo afecta la estética urbana, sino que también genera riesgos de seguridad y obstruye espacios que deberían estar destinados a la movilidad ciudadana.
La problemática refleja una doble falta: por un lado, la irresponsabilidad de quienes dejan sus vehículos a la deriva; por otro, la omisión de las autoridades municipales que, pese a contar con reglamentos, no han implementado acciones contundentes para retirar estas unidades.
La ciudadanía exige que se atienda este tema con seriedad, pues más allá de la mala imagen, los vehículos chatarra representan focos de contaminación y posibles refugios de fauna nociva. La capital merece calles limpias y seguras, libres de obstáculos que evidencian abandono y desinterés.
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