El poeta nahua de Ixhuatlán de Madero advierte sobre la pérdida de las tradiciones y reivindica el valor de las lenguas originarias como pilares de la cultura mexicana.
Por Simón Rodríguez Triano
Xalapa, Ver. Entre el color de las catrinas, el aroma del copal y las expresiones culturales que acompañan las celebraciones de Día de Muertos, el poeta nahua Juan Hernández Ramírez hizo una reflexión sobre el significado profundo del Xantolo y la importancia de preservar una de las tradiciones más representativas de los pueblos originarios y de México.
Originario de Colatlán, en el municipio de Ixhuatlán de Madero, y reconocido como una de las voces más importantes de la literatura contemporánea en lengua náhuatl, el escritor señaló que esta festividad trasciende a las comunidades indígenas para convertirse en un elemento esencial de la identidad nacional.
“Estas actividades nos dan una identidad. Y una identidad que no es exclusiva de los pueblos originarios, sino del pueblo de México”, expresó durante la entrevista realizada en Xalapa.
Para el poeta, hablar de la muerte no implica exaltar la ausencia, sino entender el valor de la existencia. Consideró que las celebraciones de Día de Muertos son, ante todo, encuentros familiares que recuerdan la importancia de estar vivos y compartir con quienes nos rodean.
“No es precisamente recordar o hacerle fiesta a la muerte, sino más bien hacerle fiesta a la vida. Estamos vivos, entonces hay que colorear el día, hay que ponerle olor al día, hay que ponerle comida al día para saborear; hay que reír, cantar, bailar y decir que estamos vivos”, afirmó.
La conversación derivó hacia uno de los temas que más preocupan a los promotores de la cultura tradicional: la influencia creciente del Halloween y los procesos de transculturación que acompañan la globalización.
Al respecto, Juan Hernández Ramírez sostuvo que el problema no radica en conocer otras manifestaciones culturales, sino en olvidar las propias.
“Es muy importante conocer nuestra identidad para que podamos conocer las otras identidades. No es lo mismo Xantolo que Halloween. Halloween es una cuestión un poco más mercantil extranjera y nosotros tenemos aquí nuestra propia festividad, que es el Xantolo, nuestro Día de Muertos, la celebración de la vida”, explicó.
El autor de Auatl iuan Sitlalimej (Encinos y estrellas), Chikome Xochitl (Siete Flor) y Tlatlatok Tetl (Piedra incendiada), lamentó que durante décadas las expresiones indígenas hayan sido menospreciadas, situación que aún repercute en la valoración social de las lenguas originarias.
“Nos queremos deshacer de lo nuestro porque se piensa que lo indígena no tiene los valores necesarios y queremos copiar ideas, vestuarios y modas de otros lugares, sin saber que nosotros tenemos mucha cultura y muchas lenguas; y cada lengua es depositaria de muchas culturas”, señaló.
Para el ganador del Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Indígenas, el reto sigue siendo combatir la visión que reduce las lenguas originarias a simples dialectos. Recordó que cada una posee estructura, musicalidad, historia y una visión propia del mundo.
“Las lenguas no son más que lenguas, y tienen su propio ritmo, su propio canto y su propia esencia”, enfatizó.
Tras más de cuatro décadas dedicadas a la educación indígena, a la promoción cultural y a la escritura en náhuatl y español, Juan Hernández Ramírez reiteró la necesidad de fortalecer las festividades tradicionales como una forma de defender la memoria colectiva y la riqueza cultural de México.
“Es muy importante que celebremos estas festividades, porque no hay otras festividades en el mundo tan coloridas y tan hermosas como la nuestra, el Xantolo”, concluyó el poeta veracruzano, cuya obra ha contribuido al rescate de la lengua náhuatl y al fortalecimiento de la identidad de los pueblos originarios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario